Expertos en revisionismo histórico


La técnica es sencilla: tomamos un hecho del pasado, lo traemos al presente y lo juzgamos, pero no de cualquier manera, lo juzgamos con la moral, la ética y todos los conocimientos y descubrimientos alcanzados en el presente. ¿Qué fue lo que hicimos? Revisionismo histórico. Una corriente muy discutida por los historiadores más académicos que se cuestionan sobre lo correcto de este juicio.
Tulio Halperín Donghi escribió en un libro entero dedicado a esta corriente llamado El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional, en el dirá “(…) en la Argentina de hoy las corrientes políticas quieren también que se le ofrezca un entronque privilegiado con el pasado nacional, en reconstrucciones que se deben más a una fantasía que a cualquier esfuerzo de indagación de ese pasado, o por lo menos subordinan a éste al pie forzado de una conclusiones previamente convenidas, que sólo se trata de confrontar con hechos seleccionados con ese propósito”. Para decirlo en palabras más sencillas, el resultado que arroja el juicio del pasado con elementos del presente es erróneo. En el libro, Tulio, nos dice que si queremos determinar, o bien comprender, los motivos por los cuales una acción se desarrolló en el pasado, debemos inexorablemente  juzgarlo con la ética y moral de ese pasado, comprender cómo se pensaba en la época, qué elementos se tenían y cuál era el alcance del conocimiento para ejecutar dichos actos.
Para poner un ejemplo, hace unos años estaba en una visita guiada en el cementerio de la Recoleta y frente a la tumba de Remedios de Escalada el guía hacía una aclaración sobre la diferencia de edad que se llevaba con José de San Martín “Él tenía 34 años y ella 14 años cuando se casaron, si esto sucediera hoy, San Martín hubiera ido preso por pedofilia. Sin embargo debemos pensar que la historia se desarrolla en un contexto, en el contexto histórico de esa época la normalidad era casarse con mujeres muy jóvenes. San Martín no hizo nada indebido a su época por eso se lo consideró un héroe y por eso hoy al juzgarlo por cómo se comportó, tal hombre de su época, podemos decir que sigue siendo un héroe”. Este guía que quizás nunca ha escrito libros coincidía en el resultado erróneo que provoca el revisionismo histórico.
Aunque es muy probable que por estos días nadie cuestione a San Martín, el revisionismo histórico es una práctica muy habitual que se hace constantemente. Es cierto que lo vimos de manera obscena con el dibujo animado Zamba cuando nos contaba quienes habían sido Rosas o Sarmiento, pero que en general es una práctica que no percibimos. Lo tomamos por normal. Hoy decimos que Tinelli es un degenerado por cortar polleras frente a cámara hace 10 años, cuando hace diez años no habíamos leído aún en ningún medio la palabra cosificar.
El último 29 de septiembre en pleno acto de graduación de uno de los colegios secundarios más importantes del país, el Colegio Nacional Buenos Aires, un grupo de egresadas leyó un discurso en el cual denunciaron abusos y violencia machista durante su estadía por la institución educativa. Recordaron sucesos del año 2012 y 2015 y denunciaron con nombre y apellido a docentes, preceptores y directivos por actos cometidos en aquellos años. Levantaron carteles, mostraron pañuelos y salieron en cuanto programa de radio y TV las llamaron. Eso sí, nunca hicieron la denuncia formal. Una de las oradoras al ser consultada por esto explicó que sólo querían hacer visible los hechos sucedidos, ya no importaban los castigos. Lo que lograron, en realidad, fue visibilizar a personas como abusadores que recibieron su correspondiente castigo: el escarnio público. De hecho varios docentes renunciaron o se trasladaron de colegio luego de ver sus nombres repetidos una y otra vez en todos los diarios argentinos.

Alumnas del CNBA dan su discurso en la fiesta de graduación


A pesar de que el Destape tituló como “desubicado” y Radiocut como “defendiendo a los acosadores”, Ernerto Tenembaum le dio un giro interesante al punto de vista que hasta el momento habían tomado los medios sobre el tema. Invitó a dos de las chicas en cuestión a su programa de radio, se solidarizó, repudió lo sucedido y cuando una de ellas comentó “Había mucha naturalización en el colegio, había un montón de prácticas que parecían normales y que parecían que estaban bien. Nosotras entendemos que eso no es así hoy, ahora, quizás en el momento también, pero no podíamos darle un marco teórico" entonces le planteó “Mucha gente tenía conductas en un marco cultural determinado que hoy son reprobables, si vos volves para atrás y juzgas con el nuevo marco cultural de hoy a gente que hacía cosas mal según elementos que todos compartían ¿es individual el problema de estas personas que ustedes mencionaron o era un problema general y esas personas merecen mayor comprensión y piedad?”. En definitiva, les dijo que estaban haciendo revisionismo histórico.


Recién en junio de 2015 el pueblo estalló al grito de Ni una menos y desde entonces no hemos parado de cuestionarnos actitudes y deconstruirnos cada vez más para aprender y aprehender nuevos conceptos. En 2012 e incluso en 2015 la violencia machista no era un tema que se planteaba la sociedad. Hoy sabemos que se cometían innumerables abusos y todos lo tomábamos (si, tomábamos, yo también) con normalidad, pero hasta ese momento nunca nos lo habíamos planteado, entonces ¿es justo acusar con nombre y apellido a gente que hacía lo mismo que hacían todos con total normalidad? ¿Es justo acusar a San Martín de pedófilo cuando en ese momento todos hacían lo mismo? Si queremos hacer revisionismo histórico, si, es justo. Quizás sea por eso que Halperín Donghi, Tenembaum y ese guía del cementerio de la Recoleta critican fervientemente esta práctica.
Si lo que realmente queremos (porque tanto las chicas de CNBA como yo quiero) es denunciar la sistematicidad de la práctica de violencia institucional en general, no podemos puntualizar en personas porque entonces no cumplimos con nuestro cometido, hoy sabemos que hubieron 4 o 5 docentes del CNBA con nombre y apellido que en el 2012 eran unos perversos, opresores y abusadores. Cuando en realidad deberíamos denunciar lo mal que estábamos en el 2012 que eso lo veíamos como normal, todos.
Denunciar la normalidad de ciertas prácticas en el pasado pone un límite: hasta ayer era normal, hoy que lo sabemos, no. Y si en adelante volviera a suceder nosotros ya te lo advertimos. Tomar actos individuales del pasado y juzgarlos con los elementos del presente sólo nos lleva a estigmatizar a la persona, pero no a cambiar un sistema que está mal. Eso hace el revisionismo histórico, y en Argentina somos expertos.

Publicado por Juani Martignone
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