El manual de la buena feminista


Consultado por el tema Alejandro Dolina dijo que el feminismo a diferencia de cualquier movimiento político partidario era el único que venía a proponer un cambio real y sistémico en el cual se veía indefectiblemente involucrada toda la sociedad, por eso es lógico que cada tanto surja un nuevo – mal llamado – “escándalo” que nos haga repensar el sistema en el que queremos vivir, y sobre todo, que le queremos dejar a nuestros hijos.
El último sacudón que nos hizo pensar nuevamente fue el ataque que recibió Jimena Barón de parte Julia Mengolini. Sabemos que al igual que Malena Pichot, Julia anda con el feminómetro en la mano revisando a cada uno que se proclama feminista para ver si le expiró el carnet de ingreso al movimiento o tiene la cuota al día. Y esta vez le tocó a Barón, o al culo de Barón.
Para Mengolini una mujer que busca tener un cuerpo acorde a los cánones estéticos que impone la sociedad entera y hace alarde de eso no merece llamarse feminista porque “le hace el juego al patriarcado”. Plantea que una mujer que está buscando tener el cuerpo que la sociedad califica de perfecto no es más que una esclava, alguien que lo único que hace es subordinarse a quien determina ese canon estético, o sea, el patriarcado.




Si entendemos al patriarcado como un sistema desigual en el que se prevalece la posición del varón por sobre la de la mujer, entonces Julia nos está diciendo que quien delineó el estereotipo de belleza de la mujer es el varón o bien para complacer al varón ¿Y es tan así? ¿Acaso las tetas paradas y los culos grandes son sólo deseos masculinos? Pongámoslo al revés. Podemos asumir que a las mujeres les gustan los varones con los abdominales marcados y los brazos musculosos, entonces ¿Podemos decir que los varones se matan mil horas en los gimnasios para tener el cuerpo que les gusta a las mujeres? ¿No podríamos estar hablando de una especie de narcisismo que hace que una persona, varón o mujer, busque llegar a un estereotipo estético caprichoso que en realidad no complace sino a uno mismo como una especie de meta alcanzada o de autosuperación?
Algo así nos dice Jimena Barón en sus tweets posteriores cuando recogió el guante y le respondió a Julia Mengolini. Es sabida la historia de Barón frente a la violencia machista y quien la sigue en sus redes sabe que no muestra su cuerpo como un objeto de deseo sino como aquello que pudo lograr sola porque se lo propuso, del cual incluso a veces se ríe o veces lo manda todo a la mierda amasando pizzas y comiéndoselas ella sola. Es un claro gesto de sentir que puede sin un varón y eso mismo ya es muestra de que no lo hace por un varón, lo hace por sí misma, para sentirse libre de hacer lo que quiere y ver que puede lograrlo.



Si pregonamos la libertad de las mujeres en contra de la opresión que le ponemos los hombres ¿Por qué nos molesta que una mujer se manifieste libremente? Si una mujer decide sobre su cuerpo ¿debemos oponernos cuando quiere subrogar su vientre para que otra sea madre? Y si otra decide utilizar su cuerpo libremente para ejercer la prostitución ¿lo hace para complacer al varón o lo hace porque elije libremente ejercer esa profesión a pesar de tener otras elecciones? Entonces acá traigo a Georgina Orellano a quien una vez vi en vivo dar una charla TEDx llamada “Puta y feminista” en la que asegura que muchas – ella, por ejemplo – elijen esta última opción.


Pero parece que le ponemos coto a la libertad, una puede ser libre si sale en tetas en el obelisco, ahora si muestra el culo en Instagram es una esclava de opresión machista, porque todos somos libres pero algunos son más libres que otros, parafraseando a Orwell. Quizás Diana Maffia lo explica mucho mejor en el brillante programa de radio Mujeres de acá, aun así considera que la libertad es limitada, limitada al colectivo en general. Introduce un concepto interesante que cuando alguien ejerce su libertad quizás está perjudicando a otros que se sienten esclavizados por el “deber” de parecerse a esas personas que se mueven libres. Para decirlo más sencillo Diana nos dice que Barón en su acto de empoderamiento mostrando su cuerpo está condicionando a las que no tienen ese físico. Y el problema es que esas personas están condicionadas porque no se sienten libres justamente. Si fomentamos la libertad individual nadie se va a sentir preso de una norma, ahora si juzgamos a alguien ejerciendo una libertad que no me gusta lo que estamos haciendo es esclavizar a las Jimenas Barón que quieren ser feministas al estereotipo de “la buena feminista”. Porque aunque a muchas les duela el movimiento feminista histórica y mundialmente es un movimiento liberal, está mut lejos de ser una doctrina.


A algunas les gusta que las mujeres sean libres pero sólo de la manera que ellas consideran que se es libre y no de otro modo, de la misma manera que consideraban a Tinelli promotor del sexismo en la TV y no le creían su conversión al feminismo pero a Rial otro gran promotor del sexismo en la TV sí. Tinelli malo, Rial bueno ¿acaso no son lo mismo? Tetazo bueno, Culo en las redes malo ¿acaso no son lo mismo? Parece que para algunas no, y es más osan decirle a quien no ve la realidad o la libertad como ellos la ven que son víctimas de una hegemonía que los maneja como títeres. Si, el mismo discurso. Si, los mismos de siempre.



Quieren un movimiento de gente libre pero uniformados, con los usos y costumbres que ellos mismos proponen, porque así lo dicta el manual de la buena feminista, todo lo demás son medios hegemónicos que nos meten ideas esclavizantes en nuestras cabezas huecas llenas de nada. O pretenden que la regla sea la no regla, que la regla la dicte la naturaleza misma pero no se enteraron que la teoría pedagógica del “niño salvaje” fracasó hace cien años, uno no encuentra su propio ser aislado de todo, uno no se desarrolla del todo sin una sociedad que lo contenga y que a su vez le pida que encaje y que a su vez uno pueda refutarla. Sentirse inserto en algo más grande, tener un motivo de orgullo, algo que lograste vos mismo es un camino, pelear contra los que nos quieren imponer un estilo de vida, no se le puede negar a ninguna persona, varón o mujer.



Y es posible que eso por lo que sentimos orgullo haber conseguido solos parta de una matriz patriarcal o machista pero somos nosotros los que la podemos usar para revertirla. Como Lali Esposito que se metió en el reggaetón para twerquear como loca en hot jeans y todos se preguntaron cómo una feminista canta un género de origen machista, y hoy nos canta “lindo pero bruto”.
Tenemos que estar abiertos a pensar que una chica que exhibe su cuerpo en la redes cual vidriera, no siempre es para lograr la mirada masculina, quizás es para decirnos “todo esto es mío y de nadie más ¿te gusta? Bueno yo elijo a quien dárselo”. Perdón Julia, yo sé que contradigo a tu manual pero no considero acto más feminista que ese.   

Publicado por Juani Martignone
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