Lo que los medios no te cuentan


La cobertura de la noticia versaba sobre un ciclista que había atrapado a un motochorro, por eso, en la señal de noticias TN le pusieron el micrófono al mismísimo protagonista para que contase los hechos de primera mano. El chico contó su versión y aprovechando la posibilidad que le daban de aire televisivo para que se explaye siguió con su discurso intentando esbozar una especie de análisis sociológico de por qué existen los motochorros, los delincuentes en general y por qué el medio que le daba cita calla esas voces.


Corrían tiempos en los que se había anunciado el cierre de catorce escuelas nocturnas de una modalidad específica en la ciudad de Buenos Aires y gran parte de la sociedad nos habíamos indignado sobremanera. La víctima y artífice del robo fallido aprovechó esos quince minutos de fama, que según Andy Warhol todos tendremos, para colar este tema, para ponerlo en la agenda de TN.
Al decir verdad, utilizó la cámara para dar su opinión sobre un tema que le preocupaba, porque todos estamos de acuerdo en que cuanta más educación y más oportunidades damos, más bajamos los niveles de delincuencia y violencia, pero en al momento de la nota las escuelas nocturnas no habían cerrado e incluso hoy se llegó a la resolución que no cerrarán, la medida quedó sin efecto. Por lo cual lo que queda parcialmente sin efecto es análisis que hace porque los motochorros de hoy son los no tuvieron educación ni oportunidades en los últimos veinte años si consideramos una edad promedio, y en el caso de que hubieran cerrado las escuelas nocturnas ese efecto traducido en delincuencia lo hubiéramos visto en ¿cinco años? O al menos cuando el año lectivo hubiera comenzado.
Es que al margen del análisis errado o mal ejemplificado lo obvio es que el entrevistado no se quiso sentar a pensar junto con los periodistas del canal que lo convocaban la razón por la cual existen estos robos y el porqué de la cobertura de los noticieros sobre estos sucesos. Simplemente quiso aprovechar para criticar al gobierno actual porque está en el imaginario colectivo que hay ciertas cosas que los medios no te cuentan.
Decir que los medios mienten u ocultan es una discusión vieja y saldada pero nuestro país es como el día de la marmota que todos los días se despierta en cero. Si TN hubiera querido ocultar la opinión del buen hombre devenido en héroe por atrapar a un delincuente lo hubiera censurado, sin embargo le dio cámara. Incluso si esto fuera cierto no se explica cómo un periodista de esa cadena como Nelson Castro fue el más siguió el tema de las escuelas nocturnas y fue el único que tuvo un fuerte cruce en vivo en la radio con la ministra que implementaba las medidas.


Pero para algunos medios o algunos periodistas o algunas personas la manera de hacerse cargo de un tema es compartir un video, viralizarlo y mañana compartir uno nuevo, ya no importa quien realmente tomó el tema, lo siguió, lo enfrentó y lo llevó hasta el fin. El hecho es gritar a los cuatro vientos “lo que los medios no te cuentan” sin avanzar mucho en la profundidad porque lo que interesa es crear la situación y el estado de alerta que vivimos engañados y que hay dos o tres personas que direccionan nuestros pensamientos y nos muestran sólo lo que ellos quieren.
Esta teoría es muy subestimativa del receptor, primero porque entiende que quien consume medios, consume sólo un medio, no es capaz de realizar un análisis de lo que consume o no vive su propia realidad que lo puede hacer discutir con el medio que consume. Segundo porque como sucede con todos los medios privados cada uno elige la propia línea editorial que le quiere dar y la manera que tenemos de decir que esa línea no nos interesa o que nos interesan otras líneas es no consumirlos y promover las que sí nos importan. El consumo irónico lo que mayormente hace es promocionar los discursos con los que estamos en desacuerdo.
Pero en estos casos no se trata de buscar o promover líneas de pensamiento que nos interesa, ni siquiera repudiarlas como cuando se lo hizo con la repugnante editorial “Niñas madres con mayúsculas” de La Nación. Acá lo que interesa es imponer una agenda a alguien que por algún motivo no decide hablar de esos temas. Sería como ir a un restaurant de sushi y exigir que nos vendan un Big Mac porque no todos comemos pescado crudo, la respuesta es sencilla: si usted no come esto ¿por qué se sentó acá y no se sentó en un Mac Donald´s?
La imposición de un discurso a otro es una actitud sumamente fascista, pero hoy es eso lo que importa lo que más ensancha esta grieta informativa, porque para la imposición de discursos (como en el fascismo) no hay escrúpulos ni sutilezas ni complejidades en el pensamiento. Como en el caso del actor y director Martín Piroyansky que para decir que los trolls del gobierno nos quieren marcar la agenda cita en su tweet a un conocidísimo troll K que a su vez cita a un medio que hasta hace unos días nomas era capaz de mostrarte a un hombre disparándose en la cabeza en vivo o tener en sus filas a un neonazi. No se hizo preguntas específicas por el caso o intentó analizar el tema en cuestión. Lo importante es decir que nos mienten y si para eso tengo usar otra mentira está justificado porque así lo dice la teoría de los dos demonios.


La grieta informativa y el intento de imposición de discursos en unos medios por sobre otros lo único que hace es reducir la realidad a un maniqueísmo. Volviendo a la analogía de los restaurants, lleva a que la ciudad sólo tenga la alternativa gastronómica de sushi o hamburguesas. Lógicamente quien sólo come sushi le parecerá horrible quien come hamburguesas y al que sólo como hamburguesas le parecerá horrible quien sólo come sushi y se enfrentarán en una guerra ideológica de quien es el mejor.
Y en esa guerra ideológica la realidad se cuela por las hendijas. Depende qué lea uno, la noticia del jueves fue que la Casa Rosada colgó una imagen de Romeo y Julieta o que ese día se dio a conocer que la inflación de enero supero a la diciembre en contra de todos los pronósticos. O peor aún, depende de qué se lea, la causa de los cuadernos es sólo un tema de políticos corruptos o sólo un tema de fiscales corruptos, cuesta muchísimo unir ambas visiones para darse cuenta que es una causa de políticos corruptos y también de fiscales corruptos pero también de empresarios corruptos y sindicalistas corruptos y policías corruptos y servicios de inteligencia corruptos.
La información se hace imposible en un maniqueísmo y lo último que debemos hacer es volver a que el Estado desde los medios informativos públicos participe de esta alternativa escasa porque las democracias son esos lugares en los que se fomenta la pluralidad de voces y la voz de las minorías, incluso si esa minoría no votó al gobierno de turno.    
En una entrevista especial por los quince años de la Revista Barcelona, Carlos Pagni dijo que el problema de los medios se resuelve con muchos medios y mucha educación. Volviendo, diríamos que si nos ofrecen sushi, hamburguesas, arepas, keppes, tofu, vegetales, arroz yamaní, etcétera, etcétera, etcétera y a su vez estamos abiertos a probar todos los platos y a aprender a disfrutar de los sabores, vamos a pulir cada vez más nuestro paladar. Con la información sucede lo mismo: si tenemos cada vez más cantidad de medios y a su vez si sabemos analizar la información que nos brinda cada uno, vamos a estar cada vez más y mejor informados. Como con los platos, habrá algunos que no nos gusten, otros que nos gusten más o menos y otros que son buenos para consumirlos en ciertas ocasiones y otros que en ciertas ocasiones es mejor evitarlos.
Porque lo importante no es lo que los medios no te cuentan sino qué te cuentan y qué hace uno con eso que te cuentan.           

Publicado por Juani Martignone
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