Desigualitario


Hace apenas una semana se cumplían 50 años de la primera manifestación llamada “Marcha del orgullo Gay”. En Nueva York, la policía reprimió brutalmente a los homosexuales reunidos en el bar Stonewall Inn llevándoselos presos. Como contrapartida, aquel 28 de junio de 1969, la comunidad homosexual neoyorkina entera salió a las calles para reclamarle al Estado por sus políticas en contra de las diversidades sexuales.
Hace apenas una semana también se conocía un veredicto judicial que empujó a varios editores, y por consecuencia a los replicadores de redes sociales, a titular “Presa por besar a una mujer”. Justo ese mismo día como una especie de acto de injusticia poética.



Lo cierto es que si seguimos la noticia, las crónicas, todos los testimonios que se vertieron en el juicio e incluso el mismísimo veredicto, Mariana Gómez (la acusada) no fue presa, probablemente no vaya presa y no se la condena por besar a una mujer sino por desacato y resistencia a la autoridad. Aun así esto no quita que tanto Mariana como todos los que pertenecemos a la comunidad LGTBIQ estamos inmersos en una sociedad patriarcal, homofóbica y machista con fuerzas de seguridad y una justicia que actúan en consecuencia.
Mariana estaba cometiendo una contravención, estaba fumando en un lugar donde se cae de maduro que está prohibido hacerlo seas quien seas. Luego incurre en un delito cuando le quieren hacer aplicar la ley. Hasta aquí podemos decir que claramente es culpable de los delitos y contravenciones por las que se le acusa, quizás podamos discutir si el castigo es o no excesivo pero quienes no creemos en el país de “haga lo que se le antoje cuando se le antoje” queremos que quien comete un delito pague por él sin excepciones, que la ley corra para todos por igual.
Y aquí está la clave: esta justicia que hace cumplir las leyes a rajatablas ¿lo hace sin excepciones y a todos por igual? La respuesta la da este caso y claramente es no. ¿Cuántas personas heterosexuales fuman en lugares en los que está prohibido y terminan en tribunales por desacato y resistencia a la autoridad? Con esto no quiero tener el argumento de jardín de infantes que dice que si los demás lo hacen por qué sólo me dicen a mí. Quiero decir que en un mundo donde todos cometen ilícitos ¿por qué siempre es más visible el delito que comete alguien que pertenece a una minoría? En otras palabras, somos tendientes a dejar pasar por alto algo que está mal pero es menor cuando lo comete un heterosexual pero sí tendemos a condenar fuertemente si eso que está mal y es menor lo hace un homosexual. Aunque en ambos casos esté mal y eso sea indiscutible.
Una pareja heterosexual se puede estar matando a besos en un transporte público y causa gracias, tiramos chistes y decimos “get a room”. Una pareja homosexual se puede estar matando a besos en un transporte público y causa rechazo, nos ponemos serios y decimos “todo bien con su sexualidad pero podrían hacerlo en la intimidad”. El caso es el mismo, uno se pasa por alto, otro se condena. Esa es la desigualdad que reclamamos aun estando dispuestos a que nos metan presos a homosexuales y heterosexuales por igual. No queremos privilegios queremos igualdad real ante la ley.
Es cierto que el mensaje “presa por lesbiana” cuando no es así promueve una situación de privilegio que deberíamos repudiar aunque el límite sea finito y por momentos difuso. Pero esto pasa y es habitual cuando perteneces a una minoría. Para hacer una analogía, muchos han titulado que Milagro Sala está “presa por ser mujer” y sin embargo es de público conocimiento que hay toneladas de testimonios que la incriminan en decenas de delitos, por lo tanto está presa por ser delincuente. Lo que sí es cierto es que muchos varones cometen los mismos delitos y no están ni en vistas de que la justicia los persiga como la persiguen a ella.
Por eso si nuestra intención no es obtener el privilegio de la exoneración de nuestros delitos por ser mujeres u homosexuales debemos repudiar los ilícitos cometa quien los cometa, sin excepciones y a todos por igual. Tratar por igual a toda la sociedad con lo que ello implica, incluso con el castigo por nuestros errores.
Ahora bien, cuando una sociedad no trata por igual, cuando quienes te deben proteger te juzgan, te menosprecian, te tratan como algo que no sos, ese estado de defensiva es permanente y quizás fue eso lo que llevó a Mariana Gómez a pasar de una contravención a un delito injustificable pero comprensible por la situación en la que vivimos las minorías.
Una democracia se diferencia de una tiranía en que a pesar de que el resultado se lo lleven las mayorías, las minorías también están representadas. Y lo que vemos acá es que ante un mismo delito las mayorías gozan de impunidad y las minorías pagamos como corresponde.
Yo no quiero privilegios, quiero igualdad ante la ley. Yo no quiero que dejen libres a personas que cometieron ilícitos por ser homosexuales, mujeres, negros o pobres. Yo quiero vivir en una sociedad que no solamente vea que hay un delito cuando el que lo cometió es un homosexual, mujer, negro o pobre.        

Publicado por Juani Martignone
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