Maluma se deconstruyó y vos no


Hace un tiempo las noticias dedicadas al tema informaban que el cantante colombiano Maluma se retiraba un tiempo de la música para reflexionar acerca de su machismo y de su promoción a la masculinidad tóxica. Después de encarnizadas peleas con feministas por las tapas de sus discos o las letras de sus canciones, su madre y su hermana le hicieron saber que esos reclamos también eran sus reclamos. El joven cantante que le debe su nombre artístico a una conjunción de las primeras letras de los nombres de su familia (su madre Marilí, su padre Luis y su hermana Manuela, MA-LU-MA) entendió que éste no era un llamado de atención para desoír.
Se retiró de la escena musical muy poquito tiempo pero le bastó para volver ya sin su cabellera larga y rubia y animándose a outfits más osados y andróginos. Sus videos ya no son un varón en la cama con muchas mujeres sino mujeres cortando el pasto y varones sirviéndole una limonada, mujeres presas en relaciones donde el varón las denigra y logran escapar empoderándose. Todo indicaría que Maluma se deconstruyó.

Becky G y Maluma


Por supuesto que están los desconfiados de siempre que creen que ésta es una jugada para la tribuna pero lo cierto es que de marzo a la fecha más 400 millones de veces se reprodujo un tema que para hablar de la libertad femenina dice “Ella no está buscando novio, quiere salir a joder” e incluso critica al varón al decir “Ese perro que no la valora”. Quizás sea una estrategia de marketing, un viraje para acaparar un mercado más grande pero cuando el día de mañana pequeñas niñas ingresen al mundo de la música ya no escucharan varones que las quieren solamente para sus orgías o juegos swingers, en cambio escucharan al este colombiano con Becky G cantar canciones como La Respuesta:

Becky G:
Yo no te lavo los trastes
Tampoco plancho tu ropa
Si es lo que estás buscando entonces ve a buscarlo en otra
Tampoco sé cocinarte
Pero sí sé darte amor
Si lo que quieres es que esté encerrada entonces no

La respuesta a tu pregunta es no
Que no, que no, que no y no
La respuesta a tu pregunta es no
Que no, que no, que no y no

Maluma:
Tranquila mami, que yo estoy claro
A tus cosas que yo me lavo mi carro
Sé lo que sientes y no le des mente
Yo estoy buscando una mujer independiente
Siempre quise a alguien como tú, tú
Que tenga funda y que le sobre la actitud-tud
Si estás buscándote algún hombre que no joda
Eso no existe, te vas a quedar sola

Para los que nos criamos en la misoginia de rock nacional y la cumbia villera estas letras cobran relevancia porque cambian el lugar en donde se ubica la mujer pero también el lugar en donde se ubica el varón. Andrés Calamaro le decía a una chica en una de sus canciones “Soy propietario de tu lado más caliente (…) soy artesano de tu lado más humano”. Los Auténticos Decadentes “Vení Raquel, vení con los muchachos / Vení Raquel te vas a divertir, vení Raquel / Vení no tengas miedo, vení Raquel que vas a ser feliz” y Jóvenes Pordioseros “Te daría tres corchazos por atrevida / Antes venías a casa a charlar y a coger (…) Siempre me gustaste por lo gata / Siempre te voy a odiar por lo puta”.
La cumbia villera que hoy se ha transformado en un icono de consumo snob y de la clase alta nos inculcaba de la mano de Yerba Brava cosas tales como “Me enteré lo puta que sos / Que te gusta la pija / Y que sos más fácil que la tabla del dos” y El empuje otras tantas como “Nena a tu cola le faltan cremas / A tu boca una mamadera / Y los pibes se la vamo´ a dar”
La música melódica tampoco era ajena a esta cultura, Luis Miguel cantaba “Te vas porque yo quiero que te vayas / A la hora que yo quiera te detengo” Y Romeo Santos “Si te falto el respeto / y luego culpo al alcohol / Si levanto tu falta / Me darías el derecho / a medir tu sensatez”
Recordar en qué cultura musical nos criamos no es hacer revisionismo histórico de la misma sino intentar esbozar un diagnostico que determine por qué tenemos una sociedad patriarcal en donde los varones son tipos todopoderosos que pueden poseer lo que quieren incluso a mujeres como si fueran objetos. Hacer un escrache al pasado es algo estúpido pero si podemos sacarnos esa idea tan argenta de “lo buena que estaba la música de antes” y empezar a escuchar que está sucediendo hoy y ahora para poder incluso interpelarlos a nosotros mismos y quizás pegar un volantazo al estilo Maluma.
Si de música de hoy hablamos no tenemos que quedarnos sólo con este detalle del reguetonero colombiano, tenemos que ir por un poco más y nos vamos a encontrar con que la triada trap / reguetón / pop viene llevando la delantera en cuestiones de género. Sobre todo por el gran desembarco de mujeres en un género musical que antes parecía impensado para ellas. Y tal es así que aquella vulgaridad de Yerba Brava hoy la encarna Karol G cuando canta Mi cama:

(…) Piensas que yo me quedé tranquila
Y los tengo haciendo fila
Mientras que tu inventas dar pom pom pom pom

Mi cama suena y suena
Mi cama suena y suena

En mi cerradura ya no entra tu llave
Que esa calentura otra te la apague
Tú en este vuelo no tienes pasaje
Esta noche hay fiesta pero tú no tienes traje (no) (…)

Podrá parecer soez, vulgar o despechada pero pensemos que la grosería no era un lugar en el que una mujer podía moverse ni en la música ni en la vida. Y el despecho no se vivía como superación sino como angustias, como cuando por ejemplo Thalía nos sollozaba en forma de canción “No me enseñaste a vivir sin ti” o Shakira le decía a su hombre “Yo, yo sí, sí, dependo de ti / Si me quedas tú, me queda la vida” ¿Cómo no festejar el cambio en el discurso? ¿Preferimos mujeres sumisas a los varones que mujeres que si tienen ganas de decir guarangadas las dicen sin pedir permiso?
En este pop que suena como reguetón con intervenciones de trap y que tiene conciencia de género, nuestro país hace punta de la mano de Lali Espósito. Como las nuevas mujeres de la música se anima a mostrar un lado femenino que no es el del amor encarnizado ni el del que la completa tener un novio, sino el de la mujer libre que tiene sexo libremente y que aclara las cosas con los varones de igual a igual. Es muy interesante el juego de diálogos entre varones que intentan deconstruirse y mujeres empoderadas que hace con el dúo Mau y Ricky por ejemplo en Sin querer queriendo:

Lali:
Sin querer, sin querer, lo de ayer fue sin querer.

Mau y Ricky:
Pero parecía queriendo

Lali:
Estaba sola y yo que no te daba bola
Pero llego el descontrol y pasó el alcohol
Se llevó la ropa (yeah)

Lo importante de este mensaje inserto en los diálogos de una canción es el alcance que tienen artistas como Lali Esposito y Mau y Ricky Montaner que hace que  por ejemplo llegue al conteo de fin de año en el Time Square de Nueva York cuando cantaron Mi mala:

Lali:
No me esperes, que no sé si llego
Yo llego si me da la gana
Vos y yo dejamos claro el juego
Vos sos malo y yo tu mala

(…)

Mau y Ricky:
Ay esto no es amor ni entretenimiento
Es como una cosa que queda en el medio
Cuando quiero, quieres
Cuando quieres, quiero


Lali espósito, Mau y Rocky Montaner


Si hablamos de varones deconstruidos, el cordobés Paulo Londra da cátedra en el tema. Instaladísimo en géneros como el trap y el free style se diferencia del resto porque siendo un varón blanco cis de clase media elige no cantarle a las drogas, a la violencia o a ser el kapanga de la cuadra. Por el contrario canta sin pronunciar un solo insulto, se presenta como un “forever alone”, tímido que se acobarda con la chica que le gusta, que se enamora fuerte y que sufre por esos amores no correspondidos. Tiene 20 millones de oyentes mensuales en Spotify y su tema más popular que integra la lista Billboard es que más define su mensaje, Tal vez:

(…) Y tal vez
Tú me tendría´ que avisar
Cuando ya no me quiere´ ver
Porque yo acá sigo esperándote

Que mal por mí
Que haga frío acá afuera y tú hoy no quiera´salir
Pero tranqui´
Que el frío y la espera fue siempre costumbre pa´mí
Que mal por mí

Porque tal vez lo nuestro era sólo para divertirse
Pero este tonto suele confundirse
Y e´ triste que del finde
Ya no he vuelto a sonreir (…)

Paulo tiene éxito sin tener que demostrar una masculinidad tóxica o agresiva, blanquea sin tapujos esas sensaciones por las que todos los varones pasamos pero que la sociedad patriarcal en la que vivimos nos obliga a autocensurarlas para que no nos tilden de flojos, maricones, débiles o “poco hombres”. Paulo no se contiene y hace oídos sordos a los que dicen que sus problemas son de “minita” porque sabe sus problemas son de los de los 6 millones y medio de seguidores que tiene y lo pusieron en un lugar al que ningún artista argentino haya llegado. Sin tener una discográfica, grabando de celulares, con Ovy on the drums que lo produce, sin dar notas formales, lanzado sus discos por “vivos” de Intagram, llegó al punto que Ed Sheeran lo invite a participar de último disco de duetos.
Paulo tiene éxito porque es el distinto dentro de los artistas, distinto en la forma en la muestra lo que le pasa a un varón común, distinto por cómo trata a la mujeres en sus canciones, distinto porque después de insistir que le gusta mucho una chica, frena el tema en seco y dice: “Sé que soy muy molesto pero quiero decirte que…”. De hecho en su tema Por eso vine no es capo que se quiere levantar a la mina que anda de capa caída es el amigo que la acompaña:

Porque vine pal´rescate
Como un soldado pal´combate
Como Superman para salvarte
Te traje helado y chocolate y una buena charla

(…)

Que se esfume ese tonto
Que no te valora y encima no te hace feliz
Te tiene apagada y a mí me da rabia
Porque eres sol para mí

Eso no va (No)
Que ese bobo a ti te trate mal
Eso lo convierte en un patán (…)


Paulo Londra


La música popular es cultura urbana y sus letras son meta-mensajes que forman, entre otras cosas, la cultura de la sociedad. Las mujeres que mueren cada 30 horas por la violencia machista, mueren en manos de varones que se criaron en una cultura de violencia y cosificación de la mujer en la que la música hizo su gran aporte. Mañana los futuros jóvenes se habrán criado sabiendo que los varones también pueden ser sensibles y que las mujeres también pueden tener sexo sólo por placer sin ser unas putas.
La juventud de hoy no está perdida, nos está queriendo decir algo pero no escuchamos porque estamos enganchados en el pasado, sucumbidos siempre ante los mismos líderes que quieren enseñarles a sus nietos lo que es una revolución.
  
Publicado por Juani Martignone
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