Obligados a ser responsables
“Se acercan tiempos oscuros en
Hogwarts y hay que estar preparados” dijo Dumbeldore a su alumno favorito,
Harry Potter, al final de la quinta entrega de la saga. Y realmente se venían
tiempos muy oscuros. Harry confiaba en Albus y aunque no lo hiciere, sabía que
lo que le decía el profesor era el final que se venía anunciando desde El
prisionero de Azkaban; y aunque fueron muy oscuros, si no lo hubiese
escuchado lo que se venía podría haber sido mucho peor.
Tener la capacidad de escuchar a
quien nos quiere cuidar cuando todo alrededor nos advierte que lo que se vienen
son tiempos oscuros, es una cualidad. Cualidad que parece hemos perdido; por
eso la responsabilidad que no tenemos por el otro, hubo que transformarla en
obligación. Sólo que en este caso es muy distinto a eso de que como no te sale
ser solidario, te obligan por DNU imponiendo montos y escalas de quien será más
y quien menos solidario, porque en esta oportunidad es un caso de vida o
muerte. Real. Cuando hablamos de pandemias como la que cursamos, que haya un
solo es irresponsable puede hacer caer miles, basta con ver como en Uruguay la
mayor cantidad de infectados responden a una sola persona: Carmela, la señora
que volvió de Europa con síntomas del virus y se fue a un casamiento.
A diferencia de la solidaridad,
por definición, puedo tener o no esa cualidad, en cambio cuando hablamos de
responsabilidad esta se vuelve obligación si no tenerla pone en riesgo
sociedades enteras. Claramente no debería ser obligación, claramente no
deberían amenazarnos con prisión como al entrenador que le fracturó el tabique
al guardia de seguridad porque se negaba a cumplir la cuarentena; tampoco
deberían demandarnos por u$s700.000 como lo hicieron con el chico que también
teniendo síntomas del virus, se subió a un buque de Uruguay a Argentina con 400
personas a bordo; y podríamos seguir diciendo que no deberían cerrar todos los
emprendimientos turísticos de la costa o tomarnos la fiebre en los peajes para
dar cuenta que con 38 grados de fiebre y en plena emergencia sanitaria eso no
es normal. No debería, pero ante la reacción irresponsable generalizada de la
población, esa cualidad llamada responsabilidad debe volverse
obligatoria para salvar vidas. Hasta ese punto.
Entiendo que actos irresponsables
pueden cometerse desde el pánico; por ejemplo, podría entender que ese chico
que se vino de Uruguay cuando logró salir de una Europa sitiada por la pandemia
cometió semejante acto de irresponsabilidad por el pánico y deseo desmesurado de
estar con su familia a como de lugar. Por esa razón, la responsabilidad también
corre cuando emitimos nuestros mensajes. La paranoia o el discurso apocalíptico
perjudican tanto como el indiferente ante la situación.
Es cierto que haber arengado cual
apocalipsis, previo al decreto de pandemia de OMS, empujó de cierto
modo a tomar acciones preventivas antes que todos los países de la región, cuando
este gobierno había asumido, mediante el ministro de salud, que el virus estaba
lejos de nosotros o bien que los tomó de sorpresa. A veces de la irracionalidad
de la oposición puede ayudar a poner en agenda temas que quieren obviarse; como
sucedió durante el gobierno anterior con el caso Maldonado, el Estado no hacía
desaparecer personas pero ante semejante acusación se puso en el tapete el
drama de los pueblos originarios y los abusos de fuerzas de seguridad, de algún
modo esos cinco minutos de historia argentina son más valorables que quinientos
años de silencio, al que hoy volvimos.
Lo que también es cierto, es que
aprovecharse de esta situación mundial excepcional que golpeó fuerte al planeta
entero para hacer micro militancias opositoras irracionales, no tiene sentido e
incluso es vil y tan irresponsable como subirse a un buque con 400 personas con
los síntomas del virus. Primero porque en esos memes que intentan desprestigiar
al gobierno de turno abunda la fake news o la noticia aun no
comprobada. Segundo porque si algo fue demostrado después de décadas de
infantiles grietas furibundas es que por primera vez oficialismo y oposición
trabajan en conjunto como lo que lo que son: todos representantes de un mismo
único Estado que entre otras cosas su función es cuidar a la sociedad. Por lo
tanto, en esta situación no hay motivo loable para despotricar contra un gobierno
que está tomando este drama mundial de la mejor manera, incluso mejor que
cualquiera de sus pares de la región, basta con ver el desastre colosal que
está haciendo Andrés Manuel López Obrador en México incitando a los eventos
multitudinarios, a tener confianza en que no se contagiaran o a encomendarse a
la virgencita de Guadalupe.
Pero esto también ataña a algunos
políticos “rebeldes” que aprovechan esta situación para sacar rédito político.
No es necesario que en este contexto Axel Kicillof vuelva a decir que el
anterior gobierno en cuatro años devastó una provincia “pujante”, es necesario
que ponga todos los recursos para que de una buena vez abran por completo el
hospital de La Matanza de Cristina Fernández inauguró tres veces y al que María
Eugenia Vidal no aportó nada para su apertura. Eso pide este contexto. Tampoco
colabora que el gobernador salga a aclarar que si uno tiene una casa en la
costa sí puede ir a pasar el fin de semana largo o su cuarentena porque lo que
se está buscando no es detener la virus (que si todo sale bien las estimaciones
dicen que infectará a 200.000 personas) sino que se pretende no hacer colapsar
el sistema de salud ¿O acaso Las Toninas está preparado sanitariamente para
atender a todos aquellos residentes eventuales si caen en sus salitas con los
síntomas del virus? No ayuda que Cafiero utilice la palabra “abandonados” para
elementos sanitarios en buen estado en un depósito, ni ayudan los vaticinios
bobos de los astros que difunde como “información” la funcionaria pública
representante de la población y por ende de más elevada en la escala social,
Gabriela Cerruti.
En todo este revuelto que nos
toma a todos de asalto es importante que las figuras de relevancia y referentes
de sociedad demuestren que tienen esa responsabilidad requerida y que no es
necesario obligarlos. ¿Era necesario que después de una enfermedad extensísima,
desconocida, ultra mediática y que sólo se cura en Cuba la vicepresidenta se
tome un avión minutos antes de la cuarentena obligatoria para traer a su hija mayor
de edad al país a vivir su convalecencia en tierras argentas en plena
emergencia sanitaria? El que puede, puede. La clase privilegiada siempre puede.
Pero por supuesto esto no ocurre sólo con los políticos, ocurre también con
nuestro star system local. El conductor más visto de la televisión
argentina, el único que conserva algunos puntos de rating decentes como
mantenerse vivo en la TV de aire, que además es el presidente interino de AFA
y miembro estelar de la llamada Mesa del hambre, se tomó un jet
privado y se fue a pasar la cuarentena rodeado de verde al pie de las montañas
en Esquel. Entiendo que debe ser dificilísimo tener dos pisos enteros en LeParc
Palermo unidos entre sí como para tener que estar encerrado, Marce no
se imagina lo que debe ser para quienes debemos pasarla en un monoambiente.
Algo une a Cristina y a Tinelli, ambos cometen irresponsabilidades por sus
hijos (¿?) pero ambos contaban con información privilegiada porque pusieron un
pie en un avión a minutos de la restricción total de vuelos internacionales y
de cabotaje respectivamente, información con la que los no privilegiados no
contamos. El problema más grave de todos es que a ellos los conocemos, y cada
paso que hagan son noticia, son focos de influencia. Es mucho más grave cuando
lo hacen ellos que un viejo de 70 años que sale tres veces al día a pasear al
perro en Villa Caraza y es escrachado por todos con nombre, apellido, curriculum
y foto en todas las redes sociales.
La buena noticia es que, como
sucedió con Harry Potter en Hogwarts, las cosas a la larga se acomodaran, con
algunos menos pero se acomodaran. Por eso sería bueno que después de este
suceso hayamos podido sacar algo positivo. Por ejemplo que es más importante
invertir en la salud pública que darle 100.000 pesos para que un diputado
disponga de ellos como desee sin dar explicación alguna cuando son ellos mismos
quienes nunca pagan los platos rotos y que entre otras cosas no están obligados
a ser solidarios como sí lo están los jubilados que cobran menos de 10% del
sueldo que ellos cobran. Bancar la salud pública no es solamente sacarse una
foto con un cartelito para subir a las redes, y lo digo como alguien nacido,
criado y que aun utiliza la salud pública.
Por último estaría bueno que
cuando algún Dumbledore nos advierta que se acercan tiempos oscuros podamos
parar la oreja y no siempre creer que se tratan de movimientos políticos
partidarios oportunistas, porque acá vivimos en varias pandemias y todavía no
las tomamos con la misma responsabilidad. En los 80 el SIDA arrasó con gran
parte de la población pero no importó porque se llevó a putos y travestis; y
tan poco importó que hoy se considera que no es tan necesario hacer campañas
agresivas de concientización. Unos días antes de que todo esto estalle
estábamos alertando que la violencia de género se estaba cargando una persona
por día pero importaba más de qué forma alertábamos.
Mi deseo es que nunca más tengan
que obligarnos a hacernos responsables por nosotros y por los demás sino que la
responsabilidad sea una cualidad per sé en los seres humanos que decimos ser
adultos.
Publicado por Juani Martignone
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