A los enemigos ni justicia

La semana pasada murió el brillante sociólogo Horacio González, alguien que fuera del ámbito intelectual cultural no es muy conocido, pero si dijera que fue quien presidió el grupo de intelectuales que escribió una serie de manifiestos a favor del gobierno kirchnerista entre 2008 y 2015 llamado Carta abierta, probablemente sepan de quién estoy hablando. Horacio era un ferviente kirchnerista, pero sobre todas las cosas era una intachable persona y eximio intelectual; nadie podría decir que Horacio no era un hombre extremadamente inteligente, ya que bastaba sólo escucharlo argumentar para entender que no era un improvisado. Para quienes estamos lejos de su ideología partidaria siempre nos llevó a la reflexión y a masticar ideas.

Horacio no murió solo, además de estar acompañado hasta último momento por su esposa, la exquisita cantante, Liliana Herrero, muchos de sus amigos y compañeros de militancia estuvieron allí o a través de sus redes sociales o artículos de diarios, dándole la última despedida. También estuvo todo el arco opositor, la intelectual y enemiga natural de Horacio en los debates, Beatriz Sarlo, escribió una sentida nota de despedida en Clarín y la talentosísima escritora Pola Oloixarac, también en las antípodas del kirchnerismo, manifestó en su redes sociales la tristeza que le generó la noticia, compartiendo videos de ella con el difunto, durante varios días. Con Horacio González se podía no estar de acuerdo, pero bajo ningún punto de vista se podía negar su generosidad y su brillantez intelectual. Sus pares, sean de la adscripción política que sean, reconocía esto en él; y la noticia de que contrajo coronavirus y debieron internarlo no hizo más que quienes alguna vez lo escuchamos, lo leímos o lo consumimos, empatizáramos inmediatamente con la situación. Queríamos que Horacio se recupere. Lamentablemente no sucedió.

 


El reconocimiento de un par sin importar a quien le pone el voto en la intimidad de un cuarto oscuro debería ser la normalidad. Cuando hablamos de grandes figuras es más fácil encontrar este tipo de homenajes en los que se deja el partidismo de lado para reconocer a la persona, creo que no hay peronistas que acusen a Borges de haber sido un escritor poco talentoso aunque haya sido un acérrimo antiperonista. El problema lo encontramos en aquellos que no somos tan grandes como Borges o González y toda nuestra integridad se ve teñida automáticamente por el político al que elegimos ponerle el voto o al que criticamos. A Juani no lo define quien es, ni sus amigos, ni sus actitudes, ni lo que logró hacer, ni sus modos, ni sus gestos; a Juani sólo define el político que critica, y el que defiende; todo lo demás no importa nada.

Este rasgo se ve mucho más marcado en el peronismo, este movimiento cuasi centenario que sigue al pie de la letra las máximas que emitió el militar líder del movimiento al cual se le debe su nombre y se le rinde culto, cual movimiento personalista. Es conocida la máxima del General Perón que dice que “A los enemigos, todo y a los enemigos ni justicia”, menos conocido es el contexto en el cual dijo esta frase que así sola y extraída quirúrgicamente de esa primera mitad del siglo pasado suena aberrante. Sin embargo, para militancia, para la actual “juventud maravillosa” es un horizonte a seguir.

Podríamos decir que la comunidad LGTB en una unidad, en el sentido de sus luchas y de los horizontes que pretende alcanzar, independientemente de quien crea cada uno que es el mejor político para llevarlo a cabo. Hace más de tres meses que Tehuel De la Torre, un chico trans, no aparece y a todos los que pertenecemos a la comunidad LGTB no nos interesa donde militaba o qué le parece Cristina, nos interesa que aparezca, porque aunque no vivimos la desgracia que él está viviendo, podemos vernos en su lugar, porque sabemos que al ser lesbiana, gay, trans o cualquier otra disidencia sexual estamos más expuestos a que estas cosas sucedan y no hay forma de no solidarizarse, somos como Sarlo u Oloixarac sufriendo por la muerte de Horacio González.

La militancia peronista por los derechos LGTB no lo ve así. Trazan una línea entre amigos y enemigos y “a los amigos, todo y a los enemigos, ni justicia”. El ejemplo más claro se ve con el caso del periodista Diego Poggi que tiene una clara tendencia antiperonista al extremo. Cuando contó el drama que vivió cuando salió del closet y su padre le dejó de hablar, no hizo más que alimentar a la rama peronista de la comunidad LGTB para festejar semejante desgracia. Ya no importó luchar por la aceptación de nuestras familias y nuestra sociedad independientemente de nuestra orientación sexual, sólo importó burlarse del gorila rechazado por puto.

 



Bajo la lógica de la meritrocacia, que tanto defenestran en los papeles pero no en la práctica, alguien como Poggi merecía ser rechazado hasta por su propio padre. La empatía que pregonan en el relato dejó de ser la capacidad de ponerse en los zapatos de aquel que es muy distinto a uno pero del que se puede comprender la situación que está viviendo, para transformarse en un acto de puro congraciamiento para aquel con quien cae bien o vota parecido a uno. O sea, todo lo contrario a la empatía. Ser solidario con quien me cae bien, con mis amigos o con los que están en la misma situación que uno, es un acto bastante simple porque nos afecta directa o casi directamente. Lo verdaderamente difícil es poder ponerse en la piel de quien me es completamente ajeno, incluso ideológicamente, para poder comprenderlo y eventualmente acompañarlo. Eso es la empatía, todo lo demás es camaradería.

 



Todos los que pertenecemos a la comunidad LGTB sabemos lo difícil que es salir del clóset, y aunque todos tengamos experiencias distintas, tenemos el fantasma del rechazo rondando sobre nuestro cuerpo, es por eso, que a veces salimos tarde, o mal, o nunca salimos de ese clóset. Conocemos muchas historias de personas que en cuanto salieron del clóset fueron rechazadas por sus propios padres, y sabemos lo difícil que ha sido para todas ellas, incluso para quienes no lo soportaron y decidieron irse de este mundo por esa causa. Por todo esto, es que jamás se nos ocurriría burlarnos de semejante situación, sea Poggi o el mismísimo Robledo Punch. En peor de los casos, si nos gusta la persona, no intervendríamos.

Pero la línea entre amigo y enemigo está marcada y todo lo que colabore para dejar en claro que esa separación es bienvenido, y lo más triste, es motivo de orgullo. Esto se puede ver también en otros ámbitos como el periodismo paraestatal siempre que gobierna alguna forma de peronismo. La directora de la revista satírica Barcelona, Ingrid Beck, que dejó de hacer chistes sobre el poder para pasar a hacer chistes sólo sobre Macri en su revista, junto con otros periodistas de clara tendencia peronista hicieron un trabajo durante 2 años que presentaron en el diario digital ElDiarioAR al que llamaron “La reacción conservadora”. Al estilo de triple A que fundó Perón en los 70 o la Gestapo en la Alemania Nazi o cualquier servicio de inteligencia, el informe era una serie de ficha con nombre y apellido de personas públicas o simples twitteros que manifestaban en redes sus ideas de derecha, conservadoras o antiderechos. El informe señalaba a cada uno proporcionando una descripción de su historial, de sus gustos, de las personas con las que se relacionaba. Un acto de espionaje burdo, que recuerda a otros tiempos, y se hizo público bajo el título de “investigación periodística”.

Aunque aludieron que los datos son públicos, creo que a esta altura todos rechazamos que las empresas de tecnología hagan un perfil nuestro con nuestros datos públicos para vendernos porquerías, peor es que ese perfil lo hagan público para acusarnos por cómo piensa uno o deja de pensar. No se investigó cómo surgen o se mueven ideas conservadoras o antiderechos en redes y llegan a hacerse grandes movimientos populares, se investigó a personas. Fascismo puro y duro. Ese fue el motivo principal por el cual “La reacción conservadora” fue dado de baja de internet y sus creadores protegieron sus cuentas en redes sociales y no dan notas al respecto.

A este informe fascista que pretendía investigar el surgimiento de ideas conservadoras le faltó un par de nombres clave en lo que es el conservadurismo y la oposición a los derechos sociales en nuestro país: el senador José Mayans, el jefe de la policía Sergio Berni, el gobernador de Tucumán Juan Manzur, incluso todos esos “kukatrolos” que están a la orden del día para burlarse de alguien que fue rechazado por homosexual. ¿Cuál fue el motivo de todas estas ausencias? Son todos peronistas, y “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” y “a los amigos, todo y a los enemigos, ni justicia”. No buscaban ideas de derecha conservadora, buscaban marcar la puerta con una cruz de todos los que no fueran peronistas, del mismo modo que los nazis marcaban las puertas de los judíos.

En estos días salió una carta de intelectuales en la que se advierte de la degradación lenta y silenciosa de la democracia. El texto parece fuerte, alarmista, sin embargo está advirtiendo que el futuro puede ser peor si no aprendemos a convivir en democracia, que no es el gobierno de las mayorías sino el gobierno donde las mayorías y las minorías hacen acuerdos para vivir en paz los unos con los otros sin ser juzgados y respetados en sus derechos.

Los textos de los alemanes que vivieron la transición de la Alemania, los documentales, el musical Cabaret, o la tan mentada serie Babylon Berlin, muestran como en la sociedad alemana creían que lo de los nazis con los judíos era mera oposición y que cuando se quisieron acordar, Hitler ya estaba desparramando el terror por las calles.

Las actitudes de Sarlo y Oloixarac con un enemigo intelectual demuestran la capacidad de construir un país desde el dialogo democrático. La actitud de los “kukatrolos” e Ingrid Beck con sus enemigos partidarios demuestran las pulsiones fascistas que emergen ante el distinto. En nosotros está qué país queremos construir, porque un día van a venir a cerrar el Kit Kat Klub y nos vamos a preguntar cómo es que llegamos a tanto.        

 

Publicado por Juani Martignone

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Comentarios

  1. Juani veo que le pegas duro al oficialismo, pero omitís que del otro lado de esta famosa grieta también hay personas que actúan de la misma forma ( escuchas ilegales de Mauricio Macri, represión en el congreso de Patricia Bullrich, entre otras cosas a mencionar).
    La moneda siempre tiene dos caras y estaría bueno que no solo analicemos una. Ojo, aclaró que con este comentario no digo que en el Peronismo sean todas carmelitas descalzas

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    1. Recién veo el comentario, sino hubiera respondido antes.
      El peronismo hoy es gobierno, Bullrich y Macri no, aunque en el recorrido de mis textos también me encargue de ellos como actores importantes en el ámbito social; sólo resta leer más de un artículo.
      Durante cuatro años de macrismo todos criticamos al gobierno y parecía lo normal. Es lo normal. Entiendo que la cultura peronista es sensible a la críticas y por eso molesta cuando se los critica, podríamos hacer varios textos sobre sus enojos con los medios que no le son favorables.
      Para que quede claro: yo critico gobiernos, quienes tengan responsabilidad de gobierno, peronistas, macristas, de izquierda, o lo que sea. Hay muchísimos espacios de crítica a la actual oposición, básicamente todo el arco de revistas antropológicas y sociológicas, pero cuando sale un espacio crítico al peronismo desde estos ángulos, se le va al cuello queriendo direccionar hacia donde uno debe realizar sus críticas. Repito, yo critico gobiernos, si estás en la búsqueda de crítica al macrismo te puedo pasar una extensa lista de medios dedicados exclusivamente a ello, desde Sudestada, Anfibia, hasta la revista Barcelona que riéndose de Macri como si todavía tuviera responsabilidad de gobierno.
      Por otro lado tampoco la idea de las dos caras. Hay una anécdota que me gusta que dice un periodista no es quien escribe que algunos dicen que llueve y otros dicen que hay sol, sino que uno es un buen periodista cuando abre la ventana y se fija si llueve o hay sol y lo cuenta. Creo a los ensayistas del mismo modo. Aun así, si la intención es leer alguien diga que algunos opinan que llueve a la vez que algunos opinan que hay sol, también puedo pasarte una larga de lista de medios dedicados a ello.
      Quizás simplemente este no sea el lugar en el que vas a encontrar lo que estás buscando, quizás sea más sencillo buscar leer quien esté más alineado a tu pensamiento, aunque para mí sea un gran error.
      Muchísimas gracias por leer.

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