¿El feminismo es team China o team Wanda?
Sólo tuvo que poner en una story “Otra familia más que te cargaste por zorra!” y todos asociamos que nuestra Kim Kardashian criolla, Wanda Nara, estaba hablando de la China Suárez. No hizo falta que la mencione ni siquiera una sola vez para que todos asumamos lo que fue y de quien estaba hablando. Respondimos a fuerza de los más ingeniosos memes y hasta revivimos el chiste de la China Zorrilla. Fue impresionante ver como un tema de programa de chimentos, de los más clásicos, tomó a toda la prensa por algunos días, llevando incluso a analistas de política internacional a bromear haciendo cuadros de relaciones en Wanda-China-Icardi-Maxi-Vicuña. Dos titanes se enfrentaron y nos obligaron a toda la población (hasta en la previa al debate por diputados de la provincia de Buenos Aires) a elegir entre team Wanda o team China. Ahora ¿en qué team está el feminismo?
Wanda reprodujo todos los estereotipos patriarcales de esta sociedad machista. Apuntó contra la mujer acusándola de zorra y de rompehogares alimentando esa idea de que las parejas se terminan porque una mujer de afuera y sin escrúpulos las rompe. En su mensaje el marido no entró en la ecuación. Él estaba tranquilo y feliz con su esposa, hasta que llegó la bruja rompehogares, lo sedujo, de puta mala que es, y ahora tenemos a la buena señora de familia llorando mientras seca sus lágrimas en un pañuelo Hermès. La lógica que utiliza la misma protagonista del escándalo es que los matrimonios no se rompen por maridos infieles sino por zorras que los seducen, y claro, bien sabemos que en una sociedad patriarcal los hombres no saben resistirse a la tentación de la carne, lo malo es tentarlos.
Wanda no es ninguna boluda,
conoce muy bien el historial público de la tercera en discordia y sabe muy bien
que una sociedad machista como la nuestra va a poner los ojos siempre sobre los
escrúpulos de una mujer y no sobre los de un hombre. Ella ya lo vivió en carne
propia cuando se fue a los brazos del mejor amigo de su entonces esposo,
después tantas infidelidades. Por eso tiró una sola story y dejó que el
patriarcado haga su gracia y se cargue a la “zorra” que acaba de romper a su
familia, que con un sexting se quebraba. Al día siguiente, en el programa de
chimentos LAM, Yanina Latorre y todas sus compañeras tiraban leña para
alimentar el fuego que dice que fue la China quien lo buscó, no él; ella le
insistió y bueno él no es de fierro; ella insistió por puta que es, porque bien
sabemos que si a él lo calientan va a responder; sabemos también que si la
China se calienta con alguien, no tiene permitido salir a buscarlo. Los hombres
están creados de carne débil y las mujeres de pura obstinación.
Un simposio de feministas podrían
hacer añicos a la mujer de Icardi acusándola de funcional al patriarcado (de
hecho, Sol Despeinda estaba desencajada luchando porque Wanda se saque el
Icardi de su nombre y sin embargo a la fecha nunca le hizo ruido que el corazón
y la concha de Cristina se hayan muerto en el 2010 con Néstor y ella aún siga
usando el apellido Kirchner). Wanda es, lo que en Estados Unidos llaman, una
socialité: una chica que no tiene ningún talento más que lograr que los medios
siempre estén hablando de ella de una u otra forma; eso lo capitalizan y
alimentan así la rueda. Las socialités juegan con lo aspiracional, muestran un
mundo que goza de privilegios fancy sin tener que dar explicación de cómo se
llega a esos privilegios. El sueño de Wanda fue ser millonaria, casarse de
blanco, llevar con orgullo el apellido de marido, tener hijos rubios, un esposo
la llene de joyas costosas y no tener que opinar nada más que de carteras y
zapatos a los que sólo ella puede acceder, y que a cualquiera de nosotros ese
dinero nos dejaría un poco más tranquilos en este país en crisis profunda.
Wanda es una orgullosa “mujer trofeo”, es la que engalana la imagen de un
jugador millonario del que muchos dudaron de su sexualidad; y aunque este no
sea el caso, todos sabemos que para recibirte con honores en la universidad del
jugador de futbol exitoso son necesarios los autos deportivos y las mujeres
infartantes a su lado, de otra forma nadie lo registraría.
El feminismo que se unió para
destrozar a Wanda por misógina, por apuntar a la mujer y no al hombre infiel,
se perdió de ver una Wanda que construyó una imagen glamorosa de un jugador que
no estaba en boca de todos hasta ser el marido de ella. Si Wanda no entraba en
su vida, nadie en Dior iba a invitar a su desfile a un tal Mauro por más millonario
que fuere. Creer que ella vive del chongo es no entender que mucho del dinero
que generan no es sólo porque él patea una pelota sino también porque los
posteos que ella hace mostrando, como quien no quiere la cosa, una valija de Louis
Vuitton no son gratuitos, los capitaliza. Todo este affaire que hizo
que Icardi postee stories que dan vergüenza ajena, que la siga al lugar del
mundo en donde se encuentra, que falte a su trabajo para irse detrás de la
jabru, que le compre un anillo fastuoso para reconquistarla y que deje de
seguir a todo el mundo en sus redes sociales, salvo a su señora, sólo
demuestran que aunque ella viva de ser la representante de él, se opere toda la
cara, se desviva por ser rubia, flaca y con buen culo y sólo se deslumbre con
las marcas de lujo europeas, quien lleva las riendas de la relación es ella, la
mujer. Wanda trató a Mauro como si él fuera su trofeo, o más bien su perro
faldero. Y se encargó, con un par de stories, de hacer su marido se muestre
ante el mundo como un pollerudo.
El feminismo no es venganza, ni
siquiera en Wanda´s style; el feminismo es emponderamiento, y Wanda mostró que
quien tiene el poder en la relación es la mujer. Menudo mensaje que entre tanto
patriarcado no supimos ver.
La China es el chivo expiatorio
perfecto. Tiene un pasado y ese pasado, a las mujeres las condena. Si le damos
la posibilidad a Wanda de ser estúpida y banal como cualquier tipo, sería bueno
que pensemos qué pasaría si las actitudes de la China las tiene un hombre.
Respuesta: nada. Todo lo que hace Eugenia “la china” Suárez es lo que
habitualmente hacen los hombres pero a ellos se lo perdonamos porque, como
decía mi abuela: en un hombre es comprensible porque no se puede contener. La
China por haber nacido con una concha entre las piernas está condenada a
contenerse en el intento de levante (ya que herramientas no le faltan) de
cualquier tipo que la calienta. Como mujer tiene la “obligación moral” de tener
en cuenta si ese tipo que le gusta tiene o no una familia, en qué estado está
su matrimonio, cuánto tiene para perder económicamente, o con quien se quedará
el perrito si se llegase a separar de la mujer. Un tipo, si una mina le
calienta, no se pregunta si está o no casada, va, encara. Aceptamos con total
normalidad que la fantasía de los pibitos sea cogerse a una casada, pero no
podemos permitir que una mujer que tiene todo un armamento de belleza
irresistible pueda querer ir contra un casado que le calienta. Los tipos les
piden a las casadas que se cogen que no les hablen de su familia para no
sentirse hijos de puta; la China debió preguntar por esa familia para ni
siquiera meterse.
Esa desigualdad también es la que
denuncia el feminismo. Donde la mujer pueda vivir el sexo libre, incluso siendo
malvada, incluso sin tener que pedir perdón; como un varón. Si queremos que una
mujer tenga la libertad de ser tan mediocre como un varón ¿por qué no vamos a
querer que sea tan inescrupulosa como ellos también? ¿O acaso queremos un mundo
carmelitas descalzas y varones que antes de sacar el pito se arrodillen y le
pidan la mano con un contrato de antemano donde quede bien explicitado qué es
si y qué es no?
La China Suárez cometió el error
de ser descubierta. Lo mismo que le sucede a miles de tipos que son
descubiertos cuando se hacen los gatos y la jabru los descubre. Sólo que a
ellos se los cura con unas semana de “hacer buena letra” a ella le decimos
“zorra rompehogares” y la llenamos de memes en la que la acusamos de separar a
cuanta cosa unió la gracia del Señor.
El feminismo no supo ver el
emponderamiento de la China al manejas sus pulsiones sexuales y la castigó por
no ser sorora con una compañera. Icardi pudo cortejar a Wanda sin pensar en
Maxi López, ahora si China quería cortejar a Icardi primero debió pensar en
Wanda; por la sororidad que le exigen. El feminismo se plantea ser mejor de lo
que es el patriarcado, tanto que hasta le piden que terminen con la
infidelidad. Porque si la China activaba la sororidad por Wanda antes de
sextear con Mauro, seguramente no hubiera habido ni un atisbo de intento de
infidelidad. Ojalá tengan suerte con esas consignas y el mundo sería un lugar
más pacífico, y más aburrido también. Eso sí, cuando decimos que de carne
somos, aplica también para las mujeres.
Las mujeres le sueltan la mano a
la China porque ven en ella una posible amenaza. Porque al parecer, las mujeres
tiene a su lado maridos que se tientan fácil y en frente una bomba sexual que
arrasa con todo a su paso. No le van a pedir fortaleza al marido, van a pedirle
moderación a la bomba sexual, van a acudir a la sororidad, a los valores de
familia, los valores judeocristianos con los que nos criaron a la mayoría por
estos lares. Esto hace que la China sea más repudiada por el público femenino
que por el masculino, no pueden concebir que una mujer haya querido cogerse a
un tipo que le calienta sin medir las mínimas consecuencias. Cuando esto pasa,
siempre pienso en mi comunidad, la LGTB, que ni siquiera se plantea esos temas.
Vivir sin esa presión, claro que nos llena de motes como “promiscuos” o
“lascivos”, pero también nos hace más libres. Y después de tantos siglos que
nos dijeron que la forma en la que queríamos coger era un pecado nefando, vamos
a provechar cada centímetro de libertad que nos dan para coger como si no
hubiera más mundo. Por momentos creí que el feminismo ansiaba esa libertad, que
aunque nos llena de SIDA o nos mata en el intento, es de lo más gratificante.
A todo esto mientras el feminismo
se encargada de dilucidar de qué lado había que estar para ser una buena
feminista, si de Wanda o de la China, los grandes ausentes fueron los varones.
Todo este temita no existiría si al primer mensaje de la China, Icardi no lo
respondía. Tema completamente cerrado. Y si la China insistía, Mauro podría
haber bloqueado, o comentado a su mujer el acoso que estaba viviendo, sin
embargo decidió seguir jugando el juego y hoy llora ser víctima de una
comehombres y de una esposa despechada. Tal es así que no puede comprender que
Wanda ya no quiera ser su esposa pero sí que tenga ganas de coger, por eso sube
stories en la exuda ese machismo de cabrío en el que dos minas se pelean por
dormir con la mano entre sus partes mientras él las fotografía sin
consentimiento.
Otro que hoy la juega de víctima
es Benjamín Vicuña, el otro macho cabrío por el que se pelearon en el barro dos
mujeres despampanantes como la China y Pampita. El señor que se metió en el
motorhome para acostarse con una mujer que no era su esposa sin pensar en la
familia que había construido, hoy nos pide que tengamos compasión por la madre
de sus hijos y que pensemos en la familia. El grado de cinismo que maneja, es
un lujo que se puede dar porque a los varones no les exigimos tanto. Eso es el
patriarcado que no vemos.
Es difícil saber de qué lado se
encuentra el feminismo cuando en ambas encontramos machismos internalizados,
tales como los que tenemos todos y nos saltan más con estos temas, y a la vez, gestos
que demuestran el lugar de empoderamiento de la mujer. Lo que es claro de ver,
es que el patriarcado está tan fuerte, que este affaire es un tema de dos
mujeres enfrentadas, y los varones, los verdaderos culpables, lo miran desde
sus pantallas de celular.
A todos nos entretienen estos
chimentos, nos dan aire en una realidad que agobia. Sólo pensar que la mitad de
la población argentina es pobre y la tendencia es a que crezca, angustia, y
mucho. Por eso vivir un poco esta fantasía de un mundo lejanísimo al de la
mayoría de los argentinos donde vemos que en una bolsa se metieron muchos gatos
(machos y hembras) y diamantes carísimos, nos alienta más que ver un debate de
seis candidatos a ocupar el congreso, que no pueden articular dos argumentos de
complejidad media. En esa gente está nuestro futuro, lejos de los zafiros de
Wanda y de las libertades de la China. Vamos a más privaciones, incluso de
tener políticos a la altura de la circunstancia.
Tal es así, que ahora, el ente
estatal NODIO (un observatorio creado por este gobierno para revisar
mensajes de odio en redes y en la prensa) se encargará de analizar si hubo o no
machismo en el tratamiento del affaire Wanda/China. Ahí va el 21% de lo que
pagas cada paquete de polenta, esa es la prioridad en una país con 70% de niños
pobres y una inflación del 50%. Preferiría tener los problemas de Wanda y la
China.
Publicado por Juani Martignone
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