¡Impacto!
Mis artículos son likeados sólo por la portada, nadie entra a leer 2000 palabras. El involucramiento llega hasta el meme.
Cerati decía que el tiempo se le escurría como arena en las
manos y esa metáfora que podía parecer desesperante por aquellos años, hoy es
el pulso normal de un tiempo en el que intentamos competir con aquello en lo
que nunca le ganaremos a una máquina: la rapidez en procesar los datos.
Noticias cortas, la posibilidad que dan los diarios de resumir la noticia en dos
líneas, memes como noticias, videos de treinta segundos explicando eso que tenés
que saber y en todo este mercado con góndolas explotadas de simples microrecortes
de una realidad extremadamente compleja, elegir qué leer, a quién creerle, qué
es lo verdaderamente importante, se vuelve un enigma de proporciones míticas en
una sociedad dónde decidir si vas al egreso de tu prima o al cumpleaños de tu
compañero de facultad genera un tipo de ansiedad que se ha patologizado para
que todos nos sintamos rotos, víctimas y podamos acceder a algún fármaco que
nos anule aquellas sensaciones que nunca tendrá una IA. En esta competencia
entre el hombre y la máquina, anulamos toda sensación humana y pretendemos
surfear en un mar de datos sin sumergirnos verdaderamente en ninguno, para
poder hablar, opinar y tomar partido desde la guerra del Peloponeso hasta cuál
de los dos hermanos Dente dijo la verdad en LAM y en esa odisea siempre gana el
mercado: quien logre captar nuestra atención tendrá nuestros treinta segundos
de nuestro preciado tiempo y le alcanzará para convencernos, por ejemplo, de
que un Estado es genocida.
Lo más humano que nos queda es que todavía tiramos la culpa
afuera, es la tecnología, las grandes corporaciones, el algoritmo, los
tecnócratas de Silicon Valley, la ultraderecha internacional, o emulando al
presidente Alberto Fernández, dos o tres pícaros que mueven los hilos de todo.
Nos olvidamos que cuando una aplicación nos pide acceder a absolutamente todos
nuestros datos somos nosotros, en nuestra humanidad e individualidad, quienes
decimos que sí y que, aunque podríamos estar cohesionados, de nuevo, por una
mano mayor que nos empuja o bien al miedo de no quedar afuera de aquello de lo
que todo el mundo habla. Somos nosotros los que sentimos que es importante
posicionarse rotundamente sobre todo en frente al ágora que nos proponen las
redes sociales, los que cuando escuchamos un dato dicho por un ser humano lo
vamos a chequear inmediatamente con la máquina sin terminar de escuchar si ese
dato le estaba dando algún soporte a la idea que quería expresar cuando no es
interesante si el dato es certero o medianamente certero, porque justamente fuimos
nosotros los que orgullosamente perdimos la capacidad de inferir, conceptualizar
sin que la tecnología pueda mediar en ello, nos volvimos literales hasta el
mínimo uso de la palabra y exigimos esa literalidad para no llevarnos ninguna
sorpresa cuando nos exponemos, incluso, ante el arte, necesitamos que nos digan
qué es, cómo está hecho, qué significa, que nos hagan una entrada de Wikipedia de
todas las cosas. Y en este país fuimos nosotros también los que vimos
mansamente arruinarse la educación, aunque nos vendía netbook por cadena
nacional y luego arengamos que se cierren las escuelas por dos años. En este
contexto quien esperó que la sociedad futura tenga una mejor capacidad de
comprensión del mundo en el que vive y qué es ser un humano, ni siquiera es un
optimista, simplemente es un idiota por todo lo ante dicho.
Mi último posteo genero el triple de likes en Instagram de
lo que realmente se entró a leer: la imagen y el subtítulo conformaban aquello
que la gente quiere ver: un meme. Algunos se habrán sentido completamente
informados con ese meme, otros habrán sentido ese meme era una exposición de
mis ideas y valores. Todo podría haber sido correcto si es que hubiera sido un
meme, pero no lo fue y aunque uno podría enojarse con la gente, es importante entender
que vivimos en una sociedad donde la mayoría sólo tiene la capacidad de
comprender hasta un meme (aunque, en realidad, tengan más capacidad), confundirán
esa capacidad con el tiempo y dirán que sólo tienen tiempo para un meme y ese
será su único compromiso con la rigurosidad dejando el espacio suficiente para que
la IA llene todo lo demás.
Enojarse con Florencia Peña por ser tan burra al mando de
noticias sensibles y por imprimirle a todo, la única pátina que le sabe
imprimir: la del pelotudeo constante y la sexualidad como gracia, no es
solamente no comprender el mundo en el que se vive, sino el mundo que queremos
ver, el que nos interesa ver, el que nos interesa construir. El streaming no es
más que una sucesión de memes y shorts que se suceden uno detrás del otro tal
como lo hacemos en las redes sociales ¿Cuánto realmente importa si las
anécdotas de Momi Giardina son reales o inventadas? ¿Nos interesa más escuchar a
Cami Mayans decir “se la chupé a un linyera” o si sucedió en realidad? La
lógica del streaming es la misma de las redes sociales: no importa cuánto es
real y cuánto no, lo que importa es que estes ahí, conectado, viendo contenido
completamente superfluo, que se evaporará en segundos y contado de una manera
graciosa para que pegue, para que no lastime a nadie. La lógica del meme:
impacto y humor; y la idea ya está metida.
Florencia Peña anunciando entre risas una noticia muy
sensible en un momento muy sensible, que las mismas productoras le dijeron al
aire que era algo que habían visto por Twitter y después decir, también alegre,
que se habían comido una fake, no es más que la lógica propuesta: boludear en
vivo, mirar algo en Twitter, comentarlo, reírse, decir “uh no, era mentira”
seguir, comerse un sanguche, inventar una historia para quedar como un capo, preguntarle
a tus amigos por esa misma anécdota, reírse, opinar de todo de manera
superficial, pero como si fueras un experto, reírse, sabérselas todas, hablar
de todos los temas, reírse y que todo tenga aroma a Bresh, a jodita, a sexo, a
risa de porro. Algo bastante licito si se mantuviera dentro de lo que es, una
pavada, pero como también sucede con las redes sociales, la gente busca en esas
pavadas informarse, formar una opinión, ya no existe la gente que lea un diario
por completo, cualquiera sea, ni diariamente, incluso las nuevas generaciones
no comprenden la lógica de un diario. El magazine en el que se han transformado
los noticieros se entiende cuando uno está en la cinta del gimnasio a las seis
de la mañana: ves gente hablando entre sí, riendo, haciendo chistes que uno no
puede escuchar, mostrando datos en pantallas gigantes llenas de estímulos que
uno desde la cinta no se llega a ver (porque, como en los consultorios, la TV
no tiene sonido), en una hora de mirar esa pantalla muda uno no pudo siquiera
entender si va a llover, si hay algún acceso cortado, si hay alguna noticia
importante que debería saber. Los noticieros del prime time llenan su tiempo
con historias de vida dignas de un programa de Franco Bagnato.
Hay que abarcar todo y que todo sea un jolgorio para que la
gente no se vaya a los lugares donde todo es un jolgorio y el hijo de Moldavsky
nos habla de filosofía y cómo se coge famosas. Todo tiene que ser respondido,
el qué, el cómo, el qué significa, todo debe ser dado a este público que sufre
ansiedad cuando no tiene una respuesta. Estanislao Bachrach intentó decir algo
de esto a Nati Jota en un espacio donde todo, lo serio y lo pavote, se mide en “fernuquis”
y “micro penetraciones” y la generación ofendida, cuyo canal de streaming conformado
por nepobabies, es estandarte, se quejó que fue muy brusco en decir que no
sabía y que la información seria no se puede tratar como una pavada por más que
al público no le entretenga. Y ante la pregunta de para qué fue, me quedo con
que al menos, es el primer mojón clavado en este terreno donde creemos que cada
vez somos menos.
El “no sé” no se puede dar en ese espacio seguro en el cual
niños inseguros, con ansiedades y medicados van a buscar relajar, no se pueden
ir con una inquietud porque implica más ansiedad y más facturación para
psiquiatras y laboratorios. En el programa de streaming “Storytime” Alejandra Maglietti
le dice algo del colecho a Nazarena Vélez la cual le dice que está mal y
entonces Barbie Vélez saca su teléfono en vivo, teclea en vivo y da el veredicto,
la máquina ha hablado y las tres conductoras asienten. No puede haber dudas,
tampoco hay seriedad ni profundidad, una respuesta superficial bastará para calmarnos.
Uno tampoco puede esperar mucho de gente que sólo se ha dedicado al espectáculo
y periodistas hambreados por un sistema de infoteintment que ellos mismos
supieron construir y hoy se ven condenados a recorrer esos programas de
streaming opinando a todo trapo de cualquier cosa que le pongan frente a los
ojos, nos quieren enseñar nuevamente que hay streaming y streaming, que el que
hacen los periodistas es el buen streaming, por supuesto, con el ego adelante.
El streaming de la tarde de Infobae que tiene una mesa ocupada sólo periodistas
con título llevó a una sexóloga a hablar de la moda de los jóvenes de tener
sexo sin protección, “a pelo” “a peluche” “cuero con cuero” y demás
definiciones graciosas, que fueron las que utilizó el conductor Manu Jove,
periodista, para que la nota tenga el punch suficientemente gracioso. La
sexóloga explicó de la misma forma que lo hace una tía, pero forzando palabras
cancheras como lo hace una tía, dijo “tener sexo a peluche lo hacen todos,
ahora, tener sexo con protección y ser bueno te hace tener más mil de aura” y
Maia Jastreblansky, periodista, se deshizo en elogios por hablarle directo al
publico joven, en su idioma. Luego Paula Guardia Bourdin, periodista, le
preguntó a la sexóloga que era eso del PREP que ella había leído por encimita
en Twitter, e increíblemente la sexóloga no supo y Lara López Calvo,
periodista, sacó su teléfono, tecleó en vivo y dijo “según Google es profilaxis
preexposición” y todo el panel de elevado periodismo se dio por satisfecho.
Podrían haber tocado la hipótesis de que, tal como ocurrió con la pastilla
anticonceptiva en su momento, existe una sensación de estar cubierto de todas las
infecciones al tomar PREP y entonces crece la tendencia a tener sexo sin
protección, lo que deriva en esta epidemia de sífilis que a todos asusta y que
es el camino por el cual otros países ya pasaron desde el momento que
garantizaron el PREP en las coberturas médicas como lo hizo Argentina hace muy
poco. Pero para ese debate hay leer algo mas que la primera definición que da Google
y no te da la posibilidad de decir “más mil de aura”
A mi también el tiempo se me escurre en las manos como
arena, pero lucho con la idea de tener que saberlo todo, de estar al tanto de
todo. Interesarse en algo y comprometerse con eso, aunque haya que perder la
posibilidad incluso de conocer sobre el tema que están hablando
superficialmente todos, nos dará la posibilidad de procesar ese tema no como
una mera IA que detecta datos sino con la sensibilidad y complejidad humana que
uno sabe que tiene. No es necesario compartir y likear algo que no conoce, pero
se ve bonito, como tampoco hace falta desasnarse todo el tiempo con la primera
definición que nos cae en las manos. Estoy convencido de que nuestro tiempo
rinde más cuando comprendemos que nunca seremos máquinas y que podemos aspirar
a comprometernos al menos con una sola cosa y hacerlo de la manera más humana
posible.
Publicado por Juani Martignone.
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